Notimundo

19
Febrero

Un numeroso grupo de expertos en salud mental está lanzando la voz de alarma sobre la posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, tenga trastornos de personalidad, rompiendo así con una norma ética de décadas que prohíbe diagnosticar a personalidades públicas sin consentimiento.

Un grupo de 35 psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales envió una carta al diario “The New York Times” en la que mostraban su preocupación por “la inestabilidad emocional” de Trump, algo que, en su opinión, lo “incapacita para servir de manera segura como presidente”.

“Sus palabras y su comportamiento sugieren una profunda incapacidad para empatizar. Individuos con este tipo de rasgos distorsionan la realidad, para que se adapte a su estado psicológico, y atacan los hechos y a quienes los transmiten, como periodistas y científicos”, asegura la misiva.

En noviembre pasado, el psicólogo Nigel Barber aventuraba en el diario digital “Huffington Post” que Trump tiene rasgos que apuntan a que sufre trastorno de personalidad narcisista, lo que le llevaría a comportarse con falta de empatía, grandiosidad, autoritarismo y necesidad de admiración constante.

Las Asociación Psicológica Americana (APA), que representa a personal relacionado con la psicología en Estados Unidos, mantiene desde 1973 la “Norma Goldwater”, por la cual pide a todos los psicólogos del país que no aventuren diagnósticos de personalidades públicas sin tratarlos personalmente y bajo su consentimiento.

La norma tiene su origen en la campaña presidencial fallida de 1964 del senador republicano Barry Goldwater, quien fue tachado de “paranoico” y “megalomaníaco” por psicólogos en un artículo de una revista.

Goldwater posteriormente demandó al medio que publicó las opiniones y el escándalo obligó a la APA a emitir una norma que varios psicólogos han pedido este año que se deje atrás para alertar de los peligros de tener a Trump en el Despacho Oval.

Legisladores demócratas se están sumando a la teoría de la enfermedad mental de Trump para atacar al nuevo presidente e incluso barajar la posibilidad de que se le inhabilite utilizando una enmienda de la Constitución que permite deponer a un mandatario por incapacidad si se obtiene consentimiento de miembros del Ejecutivo y votos de dos tercios del Legislativo.

La congresista californiana Jackie Speier criticó este jueves la “desquiciada” rueda de prensa de Trump, en la que durante más de una hora lanzó ataques contra la prensa, insistió en que el margen de su victoria fue histórico pese a no serlo, y aseguró que “las filtraciones (a la prensa) son reales, pero las noticias son falsas, porque gran parte de las noticias son falsas”.

Speier no es la primera legisladora de la oposición que sugiere que Trump puede no ser apto para la Presidencia por un supuesto trastorno.

El fin de semana pasado, el senador demócrata Al Franken aseguró que algunos de sus colegas republicanos están preocupados por el estado mental de Trump, derivado de la creencia de que “miente mucho”.

El congresista demócrata de Oregón Earl Blumenauer pidió esta semana en el Capitolio que se “clarifiquen” las posibilidades legales de la Enmienda 25 de la Constitución, que contempla el procedimiento para destituir a un presidente por incapacidad, algo de lo que no se hablaba desde el tiroteo que acabó con la vida de John F. Kennedy en 1963.

Blumenauer aseguró que l “errático” comportamiento de Trump requiere una revisión porque la enmienda constitucional “tiene lagunas en el caso de incapacidad mental o emocional”.

La semana pasada, el congresista demócrata Ted Lieu afirmó que el comportamiento de Trump era “increíblemente” preocupante y que estaba considerando presentar un proyecto de ley para incluir un psiquiatra en la Casa Blanca.

El profesor de psiquiatría clínica de la Universidad Weill Cornell, Richard A. Friedman, escribió una columna de opinión este viernes en el diario The New York Times para hacer un llamamiento a la cautela a la hora de establecer relaciones de incapacidad con diagnósticos psicológicos apresurados.

Según Friedman, un diagnóstico sobre la salud mental de Trump requería un gran número de sesiones cara a cara.

Además, apuntó el profesor, en algunos casos se puede tener una enfermedad y ser totalmente competente, a excepción de estados más graves como psicosis o demencia.

No obstante, recordó Friedman, historiadores han concluido que algunos presidentes han dirigido el país pese a sufrir trastornos: Abraham Lincoln padecía depresión severa; Theodore Roosevelt, posiblemente, era bipolar, y Ulysses S. Grant era un alcohólico.

17
Febrero

La prohibición de ingresar a Estados Unidos para ciudadanos de países con población de mayoría musulmana dictada por Donald Trump no incluye a los de Arabia Saudita.

“No sólo es malintencionada y, ojalá, inconstitucional, porque es irracional ya que no incluye al país más responsable de difundir el terrorismo en todo el mundo”, escribe en Common Dreams el 7 de febrero en curso la escritora Medea Benjamin, cofundadora de Global Exchange y autora de los libros “CODEPINK: Mujeres por la Paz” y “Arabia Saudita, Reino de la Injusticia”, de próxima aparición.

La interdicción de viajar a Estados Unidos impuesta a personas de siete países de mayoría musulmana se fundamentaba en la necesidad de impedir que potenciales terroristas entren a Estados Unidos. Trump cita como argumento para su orden ejecutiva la tragedia del 11 de septiembre de 2001 y la masacre de San Bernardino del 2 de diciembre de 2015 en California.

Pero Benjamin señala en su artículo que ni un solo ciudadano de alguno de los siete países prohibidos ha sido acusado por alguno de esos crímenes en suelo estadounidense. De hecho es extraño que se omitiera de la lista a Arabia Saudita, país de origen de 15 de los 19 secuestradores del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Claro que a nadie sorprende esta diferenciación a favor de Arabia Saudita porque esa ha sido política de los Estados Unidos desde el descubrimiento de petróleo en el país desértico en la década de 1930.

No obstante la clara evidencia de que el Gobierno saudita apoyaba al Estado Islámico y Al Qaeda, Obama mantuvo la estrecha relación con los saudíes, incluida la venta de masivas cantidades de armas al reinado.

Sólo cuando Obama firmó el acuerdo nuclear con Irán, adversario de Arabia Saudita, la relación comenzó a debilitarse.

Ahora -según Benjamin- parece que, a pesar de las duras críticas de Donald Trump al “Reino represivo de los sauditas” durante su campaña, habrá una firme alianza entre el flamante presidente y el régimen saudita que, en 2011, calificó como el donante más grande del mundo al terrorismo. Dijo entonces que el gobierno saudí utiliza “los petrodólares, nuestro propio dinero, para financiar a los terroristas que buscan destruir nuestro pueblo mientras que los sauditas confían en nosotros para protegerlos.”

Trump está, sin duda, consciente de la conexión terrorista Saudí y la ironía de la relación de Estados Unidos y Arabia Saudita. En 2016, en plena campaña electoral, durante entrevista con Fox News, Trump dijo que quienes hicieron saltar el World Trade Center “no fueron los iraquíes, sino Arabia”. También repetidamente criticó a Hillary Clinton por aceptar dinero saudí para la Fundación Clinton y la instó a devolver el dinero.

Según Medea Benjamin, la omisión de Arabia Saudita de la lista de los prohibidos no parece tan irracional cuando se sabe que la conexión financiera del Reino con la cuenta bancaria de Donald Trump se ha ampliado en ambos sentidos en tiempos recientes.

Las inversiones sauditas en hoteles Trump han incluido la compra de un piso completo del Hotel Trump Nueva York, y otras operaciones que han aportado $ 5.7 millones a las empresas de Trump desde 2001. En un acto de campaña en Alabama, Trump resaltó el “afecto” que le une a la realeza saudí: “Me compran apartamentos y propiedades. Gastan $ 40 millones. ¿Acaso debo odiarlos? Al contrario, me agradan mucho.”

Trump no es el único con lazos estrechos con Arabia Saudita. El flamante Secretario de Estado, Rex Tillerson, estaba también muy vinculado a Arabia Saudita durante su permanencia como máximo dirigente de Exxon, “uno de los mayores inversionistas extranjeros en el Reino.” Es también uno de los mayores clientes de crudo del sector privado de Saudi Aramco. Exxon y empresas estatales sauditas trabajan juntos en la construcción de una enorme instalación de refinería de gas natural a lo largo del Golfo de México para la fabricación de plásticos.

El gobierno Saudita también aplaude la tirantez de los nexos de la administración de Trump con Irán, su viejo adversario. Les alentaba la crítica constante de Trump al acuerdo nuclear durante su campaña y el nombramiento en puestos del gabinete a varios generales de conocidas posiciones contrarias a Irán. La postura de Irán contra Trump se traducirá sin duda en constantes ventas de armas de Estados Unidos a los sauditas y un continuo apoyo de Estados Unidos para la guerra saudita contra Yemen.

En el mundo de Trump –concluye Medea Benjamin- donde el dinero manda, a los pobres yemeníes les está prohibido ingresar en Estados Unidos.

Al igual que los sirios, mueren en sus casas y cuando huyen de la violencia son catalogados de terroristas mientras los príncipes saudíes disponen de tránsito seguro a sus lujosos aposentos en las torres Trump de Manhattan.

16
Febrero

El 13 de febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó como cabecilla del narco al vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tarek El Aissami, y anunció “sanciones” contra él: retirarle la visa y confiscar los bienes que poseyera en territorio estadunidense.

Días antes, un grupo de legisladores de ese país, entre los que destacan los contrarrevolucionarios de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, Robert Menéndez, Marco Rubio, Mario Díaz Balart y otros por el estilo había dirigido una carta al presidente Donald Trump en la que solicitaban mano más dura contra Venezuela y arremetían contra El Aissami, al que acusan de vínculos con el narcotráfico y el terrorismo internacional. Los autores de la misiva, además de su incesante actividad contra Cuba, convertida en un pingüe negocio, apoyan a los grupos que adversan a todos los procesos progresistas en nuestra América.

Al día siguiente el presidente Nicolás Maduro rechazó por “ilegales, inauditas e infames” las acusaciones y manifestó que su gobierno tomaría “todas las acciones legales para desmontar esta infamia”. Por instrucciones de Maduro la brillante canciller Delcy Rodríguez entregó de inmediato dos notas de protesta al encargado de negocios de Washington en Caracas en las que se exigía respeto para el vicepresidente El Aissami y una rectificación de su gobierno.

Paralelamente al escrito de los legisladores, la insufrible CNN en español anunciaba a bombo y platillo una serie sobre los vínculos de El Aissami con el narcotráfico y el terrorismo, supuestamente fruto de una investigación de varios años, que ¡oh casualidad!, comenzó a trasmitirse el mismo día que el Departamento del Tesoro daba a conocer la acusación.

Cabe recordar que el día antes el terrorista de origen cubano Carlos Alberto Montaner, comentarista estrella de la televisora, dedicaba su espacio a lo mismo. Montaner, devenido intelectual por obra y gracia de la CIA, enfatizó los vínculos de El Aissami ¡con el terrorismo! En Cuba no se han olvidado sus acciones terroristas contra cines y lugares público ni la ocupación de detonadores y explosivos en su casa.

El papel de CNN en este nuevo capítulo de su calumniosa telenovela contra Venezuela ha sido muy significativo. El martes virtualmente en todos sus programas se hablaba e insistía en el asunto dando cabida como siempre a desprestigiados representantes de la contrarrevolución en ese país.

El miércoles la canciller Rodríguez pulverizaba sus acusaciones y presentaba pruebas sobre la impostura de su principal testigo en el programa trasmitido el lunes.

De lo que fue CNN cuando su dueño era Ted Turner a la actual es como de la noche al día. No es que entonces no defendiera el “libre” mercado y la “democracia” liberal que Estados Unidos siempre ha pretendido imponer en el mundo entero. Claro que lo hacía. Pero se cuidaba de mantener el profesionalismo y cierto equilibrio que entonces caracterizaba a algunos medios de difusión de Estados Unidos.

Todo eso se ha perdido desde hace tiempo y continuó aceleradamente su declive cuando pasó a ser propiedad de Time Warner, el tercer conglomerado mundial de medios y entretenimiento en el mundo, a su vez propiedad del gigantesco pulpo AT&T, con multimillonarias ganancias anuales. Y es ya grosero en CNN en español, que se ha convertido en otra emisora contrarrevolucionaria como las fétidas de Miami pero con muchos recursos financieros y de todo tipo pues su papel es el de brazo comunicacional del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos en sus guerras sucias contra los gobiernos nacional populares y los pueblos de América Latina y el Caribe.

Ha sido también notable su constante golpeteo contra los gobiernos patriotas y revolucionarios de Rafael Correa y Evo Morales, como en su momento respecto al de Cristina Fernández de Kirchner, a quien continúa hostigando. Su cobertura del golpe mediático-parlamentario-judicial contra Dilma Rousseff fue vergonzosamente inclinado al golpismo como anteriormente respecto a los golpes de Estado que derrocaron a los mandatarios Manuel Zelaya, en Honduras y Fernando Lugo en Paraguay.

CNN, por cierto, ha sido, junto a los medios de la Sociedad Interamericana de Prensa y los principales de España y de Ecuador copartícipe del terrorismo mediático contra Lenín Moreno, cuya elección como presidente el domingo 19 en las elecciones ecuatorianas, aseguraría la continuidad de la radiante Revolución Ciudadana.

14
Febrero

En la Roma antigua se celebraba el 14 de febrero como una de las jornadas de las Fiestas Lupercales, agasajos paganos que daban la bienvenida a la primavera y exaltaban la fertilidad y que fueron promovidos por Evandro, rey de los arcadios según la mitología. Los expertos creen que el actual día de San Valentín tiene su origen en esta legendaria festividad de tres días, dedicados a Lupercus, protector de los pastores y sus rebaños.

Pero en el año 494, el papa Gelasio I decidió dedicarla a San Valentín y convertir una fiesta pagana en católica, como ocurrió con otras celebraciones no religiosas a partir del siglo quinto de nuestra era.

Según la Enciclopedia Católica, el santo cuya festividad cayó en la fecha conocida hoy como día de San Valentín fue posiblemente uno de los tres mártires ejecutados en tiempos del Imperio Romano:

Un médico romano que se hizo sacerdote y al que el emperador Claudio “El Gótico” ordenó decapitar en el año 270.

Un obispo de la ciudad de Interamna, hoy Terni, Italia. Los restos de su cuerpo se conservan en la basílica de la ciudad, cuya fiesta patronal se celebra el 14 de febrero.

Un obispo también llamado Valentín de Recia que vivio en el siglo V y fue enterrado en Mais, cerca de Merano, en el Tirol italiano.

Quién fue este hombre y los misterios que envuelven su identificación con tal fecha se pierde a lo largo de la historia con versiones que se refieren a los tres mártires de igual nombre.

Sin embargo, la mayoría de los investigadores se decantan por el médico Valentín que se opuso a la prohibición de Claudio, que impedía el casamiento entre las parejas jóvenes.

Según el gobernante, los hombres solteros en la flor de la vida eran mejores soldados. Valentín lo desafió y unía en secreto a los amantes; el 14 de febrero marcó el día de su muerte, de ahí que se considere el patrón de los enamorados.

Lo cierto es que, independientemente de cuál es el verdadero San Valentín, la jornada ha trascendido en todo el orbe como momento propicio para celebrar el amor, no sólo a la pareja sino en todas sus formas posibles; y también la amistad.

 

Fuera del calendario litúrgico y comercialización

 

Después de que el papa Gelasio designara el 14 de febrero de 494 el primer día oficial de San Valentín, la festividad fue incluida en el calendario litúrgico tradicional y fue celebrada por la Iglesia católica en los siguientes 15 siglos.

Pero en 1969, bajo el pontificado de Pablo IV y despues del Concilio Vaticano II, fue eliminado del calendario. Así pasó a ser una fecha con santo pero sin celebración.

No obstante, ya se había convertido en una tradición alrededor del mundo, incluso en países de minoría católica, y además en un gran negocio que las empresas no dejarían escapar.

Con la industrialización, la fecha se ratificó como negocio cuando la evolución tecnológica permitió la producción en cadena de tarjetas de felicitación, uno de los regalos más frecuentes para este día.

Los estadounidenses, por ejemplo, se gastan en tarjetas y otros detalles más de 18 mil 900 millones de dólares, según la Federación Nacional de Comercio de EE.UU.

Así, la festividad de la fertilidad de la Antigua Roma, que se convirtió después en el día para conmemorar a un santo, acabó transformándose en un gran negocio global.

Aunque todavía muchos conservan el espíritu festivo original y marcan el día en el calendario para celebrar el amor y también la amistad.

Lo cierto es que la misma fecha ha sido utilizada de tres formas diferentes según las épocas y, además, son tres los candidatos a patrón de los enamorados. Tres “San Valentines”.

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