Al día

15
Diciembre

El principal legado dejado por los presidentes de EU al pueblo norteamericano, ha sido la guerra. Desde su fundación en 1776, la nación norteamericana nunca pasó una década sin guerra. El presidente, Donald Trump, prepara la suya.
El pasado martes Trump firmó la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para el ejercicio fiscal 2017-2018 por 700 mil millones de dólares, lo que supone un incremento del 17% respecto al presupuesto de 2016-2017. “Lucharemos y ganaremos”, declaró eufórico Trump. “Aunque confío que con esto (incremento del gasto militar) no hará falta, porque no querrán luchar con nosotros”, agregó el belicoso presidente.
Según expertos, el presupuesto militar peculiar de Trump se caracteriza por su doble carácter de gasto inmediato y a largo plazo. Mientras asigna 6 mil millones de dólares para las defensa frente a la supuesta “amenaza” de Corea del Norte, concede 60 mil millones de dólares para el incremento de fuerzas de combate en Afganistán, Irak y Siria.
En el debate del presupuesto militar en el Congreso, no se apreciaron diferencias de fondo entre republicanos y demócratas. Por el contrario, los legisladores en ambas cámaras, aportaron una cifra superior al solicitado por la Casa Blanca. Trump pidió 630,000 millones de dólares, 84 aviones F-18 y F-35 y 8 buques de guerra. El Congreso aprobó 700 mil millones, 114 aviones de combate y 13 buques de guerra. El incremento en soldados fue de 7,500 en el Ejército, 1,000 en Fuerzas Especiales, 4,100 en Fuerza Aérea y 4 mil marines, para un total de 16,600 soldados. También aumentó el gasto para el Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo el financiamiento del muro en la frontera mexicana: 1,700 millones de dólares para 2017 y 2,600 millones en 2018.
Como es de suponer, el gasto militar fue compensado con importantes recortes en programas de beneficio popular en 18 agencias gubernamentales. Más del 20% al Departamento de Agricultura y Trabajo, 29% al Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional, USAID, cuya disminución afectará la financiación de las fuerzas de paz de la ONU y a la mayoría de los programas de asistencia internacional.
La rebaja para la Agencia de Protección del Medio Ambiente, fue de 31% y para Educación un 14%. El recorte para investigación en Institutos Nacionales de Salud y programas de asistencia social fue de 6 mil millones de dólares. Los fondos federales para radio y televisión pública así como para Artes y Humanidades, fueron cancelados.
Mientras la opinión pública norteamericana e internacional permanece en vilo frente a los preparativos de la “guerra” del presidente Trump, trascendió que las ventas de las cien principales compañías armamentísticas, mayoritariamente norteamericanas y de Europa Occidental, (82% de las transacciones y el 57.9% del comercio total), aumentaron en 2016 hasta 374,800 millones de dólares, beneficiándose de la carrera armamentista impulsada por el iracundo presidente. Las mayores empresas armamentística del mundo, Lockheed Martin, Boing y Raytheon, son norteamericanas.
Por su parte la industria de armamentos europeas presentó una facturación por 91,600 millones de dólares, incluyendo al Reino Unido, que a pesar de su salida de la Unión Europea, UE, aumentó el 2% en sus ventas. Rusia creció en un 3.8 % (26 mil 600 millones de dólares), mientras China se encuentra en tercer lugar de ventas de armas, después de EU y Rusia, con un aumento del 74% en la venta de armamentos en los últimos 5 años.
El presidente Trump debe sentirse como pez en el agua. Desde la guerra revolucionaria por la independencia en 1776, la historia de EU registra 220 años de guerra y sólo 21 años de relativa paz.

15
Diciembre

La cifra oficial de fallecidos a causa de los daños provocados por el huracán “María” en Puerto Rico fue de 62, pero un estudio del The New York Times basado en los datos de la mortalidad diaria en la isla caribeña calcula la cifra real en 1,052 muertes.
El análisis de los periodistas del NYT Frances Robles, Kenan Davis, Sheri Fink y Sarah Almukhtar revela que en los 42 días inmediatos posteriores al paso del ciclón por Puerto Rico el 20 de septiembre con vientos de casi 150 millas por hora, esa fue la cantidad de personas que murió en 2017 por encima del número de los que perdieron la vida en esos mismos días de los años 2015 y 2016.
“Antes del huracán ‘María’, teníamos un promedio de 82 muertes cada día. Ello cambió entre el 20 y el 30 de septiembre cuando el promedio diario se elevó a 118 defunciones diarias”, declaró la directora del Registro Demográfico de Puerto Rico, Wanda Llovet, en una entrevista a mediados de noviembre.
Los datos del mes de octubre todavía no se han brindado, pero se espera un incremento de la cifra de fallecidos respecto a la media de años anteriores porque el trabajo de acopio de éstos está siendo retrasado a causa de que el suministro de energía eléctrica todavía está funcionando apenas al 70% de su capacidad y algunas partes de la isla aún carecen de electricidad.
El día más terrible fue el 25 de septiembre, cuando Ricardo A. Roselló, gobernador de Puerto Rico anunció la inminencia de una crisis humanitaria que podría provocar en la isla un éxodo masivo. Había ese día 90 grados Fahrenheit (32.2º Celsius) de temperatura, prácticamente todo el país estaba sin electricidad, incluso en los hospitales, con todo lo que ello conlleva.
En uno de sus habituales twitter, el presidente Donald Trump conmocionó esa noche a los boricuas advirtiéndoles que la isla tendría que enfrentar el pago de su masiva deuda con la metrópoli y en particular con la Agencia Federal de Administración de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés). Ese día murieron en Puerto Rico 135 personas, en comparación con 75 en 2016 y 60 en 2015.
Con las comunicaciones interrumpidas en casi toda la isla y los cadáveres apilándose en las morgues de los hospitales, el gobierno se mantenía aferrado al conteo inicial de 16 muertos por efecto del ciclón.
El 29 de septiembre, el ministro de seguridad pública de Puerto Rico, Héctor M. Pesquera, declaró en una entrevista que el conteo de los fallecidos no crecería mucho más. Cuando le preguntaron en una entrevista periodística si el conteo de los muertos aumentaría, el ministro contestó: -Estoy casi seguro que aumentará, pero no será al doble o al triple. Un ciclón no es como un terremoto que daña edificios y no se sabe si había 20 o había 300 personas hasta que no se examinan los escombros”.
El día que el ministro dijo esto, destaca el NYT, murieron 127 personas, 57 más que el año anterior.
El 3 de octubre, a casi dos semanas de la tormenta, Trump visitó la isla y allí encomió la baja tasa de muertes que había dejado el ciclón “María” al compararla con el Katrina que en 2005 provocó la muerte de 1,883 personas en Estados Unidos. “Esa sí fue una verdadera catástrofe” dijo el mandatario estadounidense como minimizando la gravedad de la tragedia puertorriqueña.
Cuando ocurrió aquella visita de Trump a Puerto Rico, habían muerto allí 556 personas más que la media en los dos años previos.
El NYT estima que en las tres semanas posteriores a la tormenta la cifra de muertos fue de 737. Si esas muertes fueran incluidas en el conteo del ciclón, “María” sería el sexto huracán más mortífero de la historia desde 1851.
El método en uso para el conteo oficial de las muertes a causa de tormentas en Estados Unidos varía según los estados. En algunos sólo se incluyen pérdidas declaradas por examen médico como las ocasionadas por ahogo en inundaciones. En otros se admiten las de causa indirecta, como los suicidios, la diabetes y el Alzheimer. Pero en este caso las causas que evidenciaron alzas más agudas fueron las debidas a complicaciones por septicemia que mostraron alzas de hasta un 50% sobre las de años inmediatos anteriores, derivadas del retraso en la atención médica y las pobres condiciones materiales en las viviendas y hospitales. La neumonía y los enfisemas como causas de muertes tuvieron incrementos muy significativos.
En cualquier caso, “María” ha venido a confirmar que el status de “libre asociación” de Puerto Rico no le brinda, en situaciones extremas, un mejor trato que el colonial de siempre.

15
Diciembre

Los procesos electorales de la República Bolivariana de Venezuela se han convertido en herramienta para atacar o defender a la Revolución Bolivariana, según el interés o el propósito de quienes lo hacen.
El hecho cierto es que los sucesivos comicios de diverso tipo y a partir de la introducción de los sistemas automatizados y otras ventajas que garantizan la escrupulosa transparencia de los votos y su conteo rápido y seguro, han convertido a Venezuela en modelo y ejemplo para la celebración de estas jornadas.
Una opinión nada comprometida como la del expresidente estadounidense James Carter lo calificó como el más confiable que él había conocido, opinión que, por supuesto,- fue ignorada por los medios de comunicación de Estados Unidos y sus seguidores en América Latina.
La fragmentada, desprestigiada y errática oposición venezolana no haya cómo convencer al electorado, incluidos sectores de la propia oposición, de que los procesos electorales que se han celebrado durante la Revolución Bolivariana, conducidos por el Consejo Nacional Electoral, se han atenido rigurosamente a los resultados obtenidos, tanto cuando han favorecido al chavismo como a la oposición.
Más de veinte procesos electorales en 18 años ratifican la vocación democrática del Gobierno Revolucionario y del Partido Socialista Unido de Venezuela; calificarlo como “dictadura” no es más que bañarse en el más sonado de los ridículos, como habitualmente le ha ocurrido a la oposición venezolana y sus guías de Washington.
Las cifras más recientes en las tres elecciones que han tenido lugar entre junio y diciembre,- Constituyente, gobernadores y alcaldes,- muestran una extraordinaria participación, -aún mayor que en ocasiones anteriores,- a pesar del frustrado boicot de algunos sectores de oposición, dando tumbos y patadas de ahogado.
Por ejemplo, más de nueve millones concurrieron a los comicios para alcaldes, que generalmente adolecen de baja asistencia en otros países. Y ni hablar de los escandalosos fraudes como el de Honduras, incluidas las “caídas” del sistema y los apagones eléctricos.
Los procesos electorales de Venezuela no pueden ser ocultados ya ni por el gobierno imperialista de Estados Unidos ni por el servil Almagro de la OEA, pues se abren paso por su propio peso, tradición y eficacia. Son piezas de la estructura revolucionaria y democrática de la Revolución Bolivariana y responden cabalmente a sus características y particularidades.
Los sucesivos y exitosos procesos electorales efectuados en Venezuela han desconcertado y aplastado a sus enemigos y sobre todo a quienes buscaban, -con el apoyo del gobierno imperialista de Estados Unidos y el impresentable Almagro de la OEA,- una salida violenta y sangrienta a la situación venezolana añadidas las sanciones y la guerra económica.

13
Diciembre

Donald Trump adoptó lo que se ha calificado como una “medida incendiaria” en Medio Oriente, al reconocer a Jerusalén como capital de Israel y orientar el traslado de su embajada a la Ciudad Santa: una despedida de duelo al difícil proceso negociador para la coexistencia de dos estados: el israelí y el palestino. Los cruentos enfrentamientos no se han hecho esperar. Mientras en Israel se enarbolan carteles con la consigna “JerUSAlem”.
El viernes, en medio del rechazo de líderes de decenas de países, la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas, por la decisión de Trump, el Consejo de Seguridad rechazó la propuesta considerándola violatoria de su Resolución 478 de agosto de 1980. Una de las siete adoptadas por el Consejo en las que condenó la tentativa de anexión de Jerusalén Este por parte de Tel Aviv, en transgresión del Derecho Internacional; además, llamó a los Estados miembros de la ONU a retirar sus misiones diplomáticas de Jerusalén y trasladarlas a las afueras de la ciudad.
Según los textos, la medida sería un serio obstáculo para el logro de una paz completa, justa y duradera en la región.
Los miembros permanentes del Consejo, con derecho al veto, (Rusia, China, Francia y Reino Unido), y otros miembros no permanentes, que son relevados cada dos años, aislaron a Estados Unidos en su intención, lo que provocó una airada respuesta de la representante de Washington ante la ONU, Nikki Haley.
Los debates de las razones o “sinrazones” que pudieron llevar al magnate a tal determinación están a la orden del día. Para unos, quiso cumplir con el electorado evangelista que lo habría llevado a la Casa Blanca, aunque no ganó el voto popular; para otros, trata de recuperar el territorio perdido ante el influjo de Rusia en la zona.
Creo que no hay que olvidar el consenso bipartidista respecto a Israel: el mayor aliado de Estados Unidos en Medio Oriente y uno de los más fieles a nivel mundial; ni el poder del “Lobby israelí” basado en una red global de organizaciones, algunas ocultas bajo instituciones filantrópicas o de otra “suave naturaleza”, a las cuales pertenecen desde Henry Kissinger, Paul Wolfowitz, George Soros y Colin Powell, hasta las dinastías de los Bush y los Clinton.
Bajo el Gobierno de Barack Obama se aprobó, en septiembre de 2016, el mayor paquete de apoyo -en materia de defensa y seguridad a otro país- en toda la historia de la nación. La suma destinada a Israel se elevó a 38,000 millones de dólares que recibirá a lo largo de la década 2018-2028. Tel Aviv se convirtió en el mayor receptor de “ayuda acumulada” de Estados Unidos (124,300 millones de dólares) desde la Segunda Guerra Mundial.
El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), una organización estadounidense, es un centro de análisis y proyección geopolítica del sionismo, que controla las 500 mayores empresas del país; y que tiene sus pilares en Wall Street y el Complejo Militar Industrial; posee también el poder mediático del lobby: CNN, CBS, NBC, The New York Times, The Washington Post, Le Figaró, The Economist, The Wall Street Journal, Le Monde, Time y Newsweek, entre otros.
Asimismo, el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), que cuenta con más de 100,000 miembros, la Comisión Trilateral, y el Club Bilderberg, sirven al lobby judío internacional.
No se debe menospreciar el influjo de este proceso globalizador en la política exterior de Estados Unidos y de otros países.

Página 1 de 200